Sueño del 5 de octubre

Sueño que tengo que ir a actuar con el grupo de improvisación teatral a un programa de televisión. Tenía que tomar un tren, era de noche, me perdía. Perdía también en el camino mis pertenencias. Dos chicos pobres mexicanos se me acercaban a pedirme plata, les decía que no tenía y me insistían. Tenía miedo que me roabaran, que quisieran sacarme todo o pegarme. Les daba un billete de dos pesos. Me preguntaban si eran pesos argentinos, cuando les decía que sí, se ponían contentos y se iban. Creía que nunca llegaría al programa, aunque después de sortear varios obstáculos lo lograba. Estaba apuradísima, descalza, sosteniendo miles de cosas en las manos, queriendo maquillarme y prepararme, las cosas se me caían, perdía entre las gradas (que eran pequeñas) el libro de Castaneda Una realidad aparte y al buscarlo encontraba en su lugar otros libros de otros autores que no recuerdo y que probablemente haya inventado.

Desperté y un mar de frases y palabras sueltas e inconexas inundó mi mente y me vi impelida a anotarlas:


"Desde mi pequeño lugar de partículas abrasivas."

"Un cielo que se nos presenta como un huevo de luz."

"Coronación del rey solar"

"Te he visto pulverizar el cuerpo (la llave); caminando te vi desde la ventana."

"Delirio del terror, cercados ante fuerzas entrañables."

"Las celdas son jaulas."

"La abertura del alma es un pozo negro, centinela de la Casa del Diablo."

Sueño del 3 de septiembre de 2010

Comía unos platos que representaban distintas zonas erógenas del cuerpo. Recuerdo que me servían dos bolas de masa rellenas de verduras, en forma de senos. Sé que había más platos pero no los recuerdo.

Pesadilla en la siesta (sueño semi lúcido)

Estoy durmiendo una siesta. De pronto entro en el sueño y me veo a mí misma en la cama, tal como me había dormido. Había dos serpientes reptando por mi cuarto. Una era una cobra negra; me daba miedo, no estaba domesticada y era ponzoñosa. La otra desaparece.
Tomo a la cobra negra con el propósito de guardarla o encerrarla en algún lugar para que no pudiera hacerme daño mientras dormía. La metía adentro de mi diario, lo cerraba con la serpiente adentro y lo guardaba en una mochila. Acto seguido, intentaba dormir; me relajaba, pero el cuerpo se me paralizaba. En ese momento veo a la cobra salirse de la mochila a la fuerza, descosiéndola en una parte. No podía moverme y no podía hacer nada al respecto. Tenía muchísimo miedo. Sabía que la serpiente iba a aprovechar el momento de la parálisis para morderme. La cobra entonces reptaba hacia mí, se me enroscaba en el antebrazo y clavaba sus colmillos justo en las venas de mi muñeca. No sentía el dolor de la mordedura, pero sí sentía insoportablemente la presión que ejercía el cuerpo de la cobra enroscado, me estrangulaba el antebrazo. Yo veía todo desde mi parálisis. En todo momento vivo un miedo y una angustia insoportables y no puedo salir de esa situación. Me desmayo (o me duermo). Vuelvo a despertar y la cobra sigue allí. Trato de llamar a alguno de mis papás para que venga a ayudarme pero mi voz no sale. Escucho que están cortando el pasto en el jardín (que realemente estaba sucediendo). Vuelvo a desvanecerme. La escena se repite varias veces. Despierto una vez más; la cobra ya no estaba allí, pero de pronto miraba mi cuerpo y notaba, sorprendida y asustada, que lo tenía lleno de cicatrices y escarificaciones formando símbolos esotéricos. El cuerpo lleno, sobre la piel, especialmente la cara interna de los brazos y el pecho. Todo era producto de la mordedura de la cobra.
Para ese momento ya dejo de estar paralizada y decido levantarme e ir a mostrarle las escarificaciones a mi mamá, además de comentarle toda la experiencia. Cuando bajo, la planta baja no coincidía con la de mi casa, era otro sitio, aunque conceptualmente sí era mi casa.
Encuentro a mi mamá en una situación extraña y llamativa: estaba con dos chicas de mi edad, que se notaba que eran de clase alta y eran, a mi entender, muy perfectitas (todo perfectamente calculado y en orden). Mi mamá simulaba ser como ellas. Tenían un sombrero del cual estaban hablando cuando yo me acercaba a ellas.
Interrumpía la conversación, le hablaba a mi mamá, quien me respondía con indiferencia y me juzgaba por las escarificaciones. "¿Qué te pasó? Eso es un asco."
Inmediatamente entendía que estaba soñando. La angustia del sueño, especialmente al sentir la indiferencia de mi mamá cuando algo tan importante y extraño me había sucedido, era muy grande. Puedo manejar mi sueño. Puedo salir de este infierno si quiero porque no es real.
Vuelvo a la escalera y decido tirarme hacia atrás con el cuerpo hasta caerme y despertarme. Al principio mi cuerpo se resistía a caer hacia atrás, una reacción normal del cuerpo. "Tengo que caerme hacia atrás, chocarme con los escalones y despertarme. Tengo que ser más valiente y animarme a la caída total."
Después de un par de intentos, lo logro.
Me despierto todos los días con retorcijones en la parte baja del abdomen.

Resultados del test de TLP











TrastornoGrado
ParanoideALTO
EsquizoideBAJO
EsquizotipicoMODERADO
HistrionicoMODERADO
AntisocialMODERADO
NarcisistaALTO
LimiteMUY ALTO
ObsesivoBAJO
DependienteMODERADO
EvitadorMODERADO


Test de transtorno de personalidad

Riddance

"Butterfly" by Bellocq


dogs
harming the legs of the blind and weak
we share the same old disease
we would create a disease
dripping
colourless
and ever changing
we would carry our bodies
out of the cavern
and fragments of our elderly water
we were drawn in
Mud-class
yellow storm
beast wearing muzzle hiding in the cupboard

You is where I laid my unnamed arrival

En este templo

Las fieras
el manto que cubre el destello del alma
raspan
se fugan
se me van en esta dulce vegetación que crece en la boca
en esta ténue luz que asfixia
Solamente

ya comprendo la verdad

estalla en mis deseos

y mis desdichas
en mis desencuentros
en mis desequilibrios
en mis delirios

ya comprendo la verdad

ahora
a buscar la vida

Alejandra Pizarnik
Sincronizo la huída fantasiosa y trágica que parece resolverlo todo.
Estoy fascinada con la muerte.
Me fascino al fotografiar cuerpos inertes, sobre todo de pájaros, pues allí yace la contradicción.

Sueño de V. conmigo

Hace ya bastante V. soñó que le avisaban que yo había muerto. Él no podía verme, pero la imagen mental que le llegaba de mi muerte era yo acurrucada en un rincón en el suelo, dando la espalda.
Se daba cuenta de que no me iba a volver a ver nunca más y lloraba.
Animales extrañísimos salen volando de mi pecho cuando lloro.

Sueño de hace mucho

"Porque yo te acabo en los lugares donde estás suicidada", me dijo V.

Quieren penetrarte. De noche, boca abajo, los gatos mirando y oliendo alrededor.
Quieren cerrarte con llave.
Te espían desde la penumbra de tu bosque lunar,
quieren ser como lo que no pueden invocar sin que les tiemblen las manos.

Dos sueños-viajes de hace unas semanas

La imagen de la cara de un hombre deforme con un tercer ojo, un ojo real en medio de la frente que él podía mover y con el que podía mirar. Sonreía de forma muy siniestra y le faltaban muchos dientes. Movía sus tres ojos para cualquier lado.

****
Me reencontraba con mi psicóloga de los 16 años; estaba ciega. Me preguntaba quién era, yo le respondía que había sido una de sus primeras pacientes hace un par de años y le decía mi nombre. Me decía que no se acordaba de todos sus pacientes, que no recordaba mucho por los nombres y, como ella no podía verme y reconocerme, me decía que le contara hechos significativos de mi caso ya que seguro que de ese modo me recordaría.

Travesía sin rumbo

Aparecía en mi cama en el jardín delantero de una casa que desconocía. Despertaba, era de madrugada, bien temprano por la mañana. Venían, de pronto, unos tres hombres robustos y con barba que cargaban con una caja, se acercaban a la casa. Como yo tenía miedo de que me hicieran algo me hacía la dormida. Se iban, creo que sin notar mi presencia o, si la habían notado, no les había importado mucho. Yo entendía que en esta vivienda vivía un matrimonio que se iba a trabajar todo el día desde muy temprano; no quedaba nadie en la casa, pero ellos dejaban todo abierto. Me levantaba, me tenía que ir a una clase de la facultad.
La clase se dictaba en un lugar abierto y yo, por algún motivo, empezaba a comportarme de manera extraña: tenía la sensación de estar drogada y borracha y me revolcaba por el suelo mientras me movía al compás de una canción de algo que sonaba como The Who o Led Zeppelin. El lugar abierto estaba siendo transitado por otras personas, era como una especie de centro comercial con un gran parque. En un momento aparecía una orilla y agua, como un lago de la Patagonia, yo seguía en estado de ebriedad/drogas y me acercaba demasiado al agua, el profesor decía "chicos, cuidado, no se acerquen tanto a la orilla".
En un momento dado me iba por ahí, con todo mi curso y con el profesor habíamos quedado encontrarnos horas más tarde en un aula de aquel extraño complejo comercial, pero yo me perdía.
De pronto me encontraba a V. (mi novio) que estaba con unos amigos suyos dando vueltas por el lugar. V. estaba muy distante, ausente, no me prestaba atención, se hacía el desinteresado y a mí eso me afectaba. Seguía, entonces, mi camino y, como si fuera un boliche, un chico se me acercaba y me preguntaba si no quería irme con él, se me acercaba mucho mientras me decía esto. V. veía toda la escena desde un piso más arriba y se burlaba de mi situación haciendo unas muecas. Me enojaba.
Se iba haciendo de noche y el lugar se transformaba cada vez más en un boliche, había muchas escaleras, estaba llegando tarde a la clase y no sabía a dónde tenía que ir. Pedía ayuda en un puesto y las mujeres que me atendían decían que no sabían nada de una clase, entonces yo les pedía que me dejasen usar el teléfono, pero no querían.
Iba al baño y al lado de la entrada había una escalera de emergencia y unas mujeres sentadas. Una de ellas tenía una mirada muy intensa y no me sacaba los ojos de encima, me miraba muy mal y se notaba que me odiaba. No me conocía, pero yo sentía que aquella mujer podía "leer" cosas muy íntimas de una persona sólo con mirarla, y me sentía bastante juzgada. En un momento le preguntaba qué le pasaba, que por qué me miraba así, y ella me respondía: "No me gustan las chicas caprichosas que se encierran a llorar en el baño." Yo le respondía, muy enfadada e indignada y ya yéndome de ahí, que ella no podía saber si eso que decía de mí era cierto (lo decía gritando). Las mujeres me miraban y no me hablaban. Yo me iba.
Ya era muy tarde, había perdido la clase y me volvía a aquella casa en donde estaba mi cama. Cuando llegaba veía que los hombres barbudos estaban adentro, y ahí me daba cuenta: estábamos ocupando la casa del matrimonio mientras ellos no estaban durante el día y, aparentemente, eso sucedía seguido.
Me animaba a entrar a la casa y hacerme "amiga" de los hombres, quienes tenían una energía muy extraña. Estaban muy serios y concentrados en sus cosas y no se miraban entre sí, no me miraban a mí, sólo miraban lo que hacían. De repente escuchábamos ruidos y entendíamos que era el matrimonio que había vuelto. Nos escapábamos y yo lo hacía por una ventana. Yo creía que había salido a la calle pero en realidad, para mi sorpresa, me había metido en un jardín que era parte de un hogar para niños que manejaba un grupo de monjes tibetanos. Veía a uno de los monjes (rapado, con su característico manto naranja) charlar con una mujer común y corriente. Como me interesaba el lugar, les iba a hablar. El monje me decía que me uniera, que yo podía ayudar a los niños. Aceptaba y me sentaba en una mesa de aquel jardín a picar una cebolla para la comida.
De pronto venía una mujer (que conozco en la vida real) y me decía que era amiga del matrimonio y que estaban muy preocupados porque había gente que irrumpía en su casa cuando ellos no estaban, que estaban buscando a los culpables y que ella los estaba ayudando. Me decía también que yo era una de las sospechosas y me pedía que le muestre las manos para ver si las tenía sucias (si las tenía sucias significaba que yo era una de los culpables) pero tan sólo tenía suciedad en las uñas —que no era prueba suficiente—. La mujer se iba y me dejaba en paz.
Me iba del hogar de los tibetanos y comenzaba a andar por la calle sin rumbo fijo. Notaba que había uno o dos autos que daban vueltas muy lentamente y suponía que todavía nos estaban buscando por la irrupción en la casa.
En un momento llegaba al centro de la ciudad, escuchaba ruidos de animales detrás de mí y al darme vuelta veía en medio de la calle un cerdo y un conejo. El semáforo estaba en rojo y los autos, por lo tanto, no estaban andando. Los animales no se movían del medio de la calle, el semáforo cambiaba, los autos aceleraban y atropellaban al cerdo y al conejo. Yo me ponía a llorar, ¿cómo podía ser que aceleraran sabiendo que estaban los animales ahí?, ¿cómo no les importaba atropellarlos? La imagen ahora era muy cruda: el cerdo gemía y gemía, boca arriba a medio descuartizar y el conejo estaba en una situación parecida. Me desesperaba y pedía que por favor el cerdo muriera enseguida así dejaba de sufrir. De pronto unos policías o guardias de seguridad tomaban a los animales por las patas y los ponían encima de una mesa o tabla. Estaban en la vereda de en frente. Yo me ilusionaba porque pensaba que iban a tratar de salvarlos pero, en su lugar, se ponían a sacrificarlos y fainarlos para comerlos. Yo volvía a llorar de indignación y rabia.

Sábado, 31 de mayo de 2008

Sueño con N. dos noches seguidas.

En el primero me encontraba en unas vías casi muertas, muy poco transitadas, de un tren esporádico. Era de noche y allí lo hallaba a J. sentado en los rieles. Me contaba ciertos desencuentros con una muchacha a quien había intentado conquistar durante bastante tiempo en la realidad. Pronto llegaba N. riendo y se recostaba en los rieles, como nosotros. A lo lejos se veía una luz acercándose por las vías. Enseguida un vagón muy pequeño se mostraba desde la distancia, era algo así como un invento de vagón individual, con un obrero ferroviario conduciéndolo lentamente. Nosotros nos corríamos de las vías y él nos agradecía por haberle cedido el paso, aunque mientras lo hacía me miraba lascivamente, pero ni N. ni J. se percataban de ello. En la oscuridad de las vías todavía se veía aquella luz, que resultó no haber sido la del pequeño vagón sino la de un tren que se aproximaba. En el momento justo en el que el tren comenzaba a pasar muy cerca de nosotros, los tres nos tomábamos firmemente de las manos y cerrábamos los ojos haciendo tanta fuerza que, al menos yo, fruncía el ceño. Comenzábamos a ver imágenes hermosas: unos álamos en un bosque y el viento meciéndolos, era de día. Una imagen de tonos similares a la anterior, pero de unas piedras grises y azules como las que uno hallaría en un arroyo se amontaban en el suelo mientras iban cayendo de una mano que las soltaba. Todo esto transcurría en nuestra mente mientras el tren pasaba a nuestro lado, con todo su ruido y estruendo. Luego todo cesaba, pero los tres habíamos visto las mismas imágenes.

El segundo sueño transcurría en un campo, a cielo abierto, de día. Me hallaba allí con N. y encontrábamos un sector del pastizal que en vez de ser hierba verde, tenía el aspecto de ser algo así como paja, o la misma hierba pero quemada, de color amarillento, con una apariencia algo áspera que extrañamente nos resultaba cómoda para recostarnos y relajarnos. A continuación decidíamos desnudarnos. Desnudos y acostados conversábamos sobre el herbaje, cuando de pronto el lugar comenzaba a transitarse un poco. Esa situación me incomodaba debido a mi desnudez, pero por algún motivo no se me ocurría volver a vestirme sino que ocultaba mi cara contra el pecho de N., y a pesar de todo, nos reíamos. Una horda de niños —algo así como niños exploradores, si mal no recuerdo— se aproximaba. Yo pensaba, siempre con un tono humorístico, que justo niños tenían que ser, y que cuántos de ellos había. Todos nos miraban horrorizados y, en lugar de seguir su camino, formaron una gran ronda alrededor de nosotros. Yo seguía ocultando mi cara, pero quería ver qué sucedía. Los niños estaban comandados por adultos que nos denostaban, creyéndonos inmorales, y sus sentencias hacia nosotros dos se convertían en aquellas de los niños también. Comenzaban a rezar en su ronda porque estábamos pecando, y lo hacían al unísono. Cuando levanté la vista noté que todos los niños eran horriblemente deformes, enanos, gibosos, feos e iguales entre sí.

Idioma

Mi lengua me confina, mi lengua es trampa.
Mi lengua no puede y me confina al silencio.

Confinada

Aguardando paciente detrás de una puerta cerrada.
Soy la enmudecida detrás de una puerta cerrada.
Tor se libera con la sangre de la enfermedad se libera con la sangre


Sueño de no sé cuándo y no sé cómo

Se me cae el pelo de a mechones, no deja de caerse, apenas los toco se desprenden, estoy muy asustada y angustiada, lloro y quiero despertarme.

Sueño de 22 de mayo, 2010

Cucarachas.
"Yo creo que una de las peores torturas es que te aten de pies y manos y te tiren cucarachas encima", decía.

Anécdota

No quería levantar la última piedra del caminito de la casa de mi abuela. Ya había levantado todo el resto, parte de una tarea doméstica que mi abuela me había encomendado. Debajo de cada piedra había demasiados bichos, de toda clase. Recuerdo haberme quedado un rato a mirarlos y analizarlos, con un poco de temor y muchísima curiosidad.
No era miedo a los bichos el motivo de no haber querido levantar la última piedra. Era una sensación de peligro, algo inexplicable de mis cuatro o cinco añitos de edad que me repelaba de aquella última piedra del camino.
Se lo dije a mi abuela; no recuerdo qué me habrá respondido pero, obviamente, tuve que seguir con el deber.
Entonces levanté la piedra. Desde abajo, me saluda una serpiente enroscada a la que claramente estaba despertando de un largo y profundo sueño. Empezaba a desperezarse, se desenroscaba poco a poco y yo huí despavorida a llamar a mi abuela. Mi abuela llamó a mi papá. Con un palo de madera la golpearon hasta matarla. Mi mamá llega en ese momento del trabajo y le cuento la historia. Va a buscar la cámara y me hacen levantar a la serpiente con el palo para sacarme fotos.

Superstición

Una vez, muy de niña, había escuchado que si uno quiere saber quién será el amor de su vida debe dormir con un ajo abajo de la almohada y así soñará con él. Esa misma noche lo había intentado. Naturalmente, nada sucedió.

Que caigan, no importa cómo, los cerrojos y las cadenas del orden legal, que estalle la anarquía, y entonces se verá realmente lo que es el hombre.
- Arthur Schopenhauer

Antroponimia

Florencia Prats. Florencia Prats. Efe más ele más o más erre más e más ene más ce más i más a más un espacio más pe más erre más a más te más ese que conforman este sonido absurdo con el que me acostumbraron a identificarme.

Fotografiar animales pariendo, también fotografiarlos muriendo o ya muertos.

Gota china

V. hace unos días me habló de la tortura china de la gota.

La llamada «gota china» es un método de tortura psicológica que consistía en inmovilizar a un reo en decúbito supino (tumbado boca arriba), de modo que le cayera sobre la frente una gota de agua fría cada 5 segundos. Después de algunas horas, el goteo continuo provocaba daño físico en su piel (similar a las yemas de los dedos luego de un baño de inmersión).

Pero la verdadera tortura para la víctima era la locura que le provocaría el no poder dormir, debido a la constante interrupción de las gotas, ni tampoco poder beber esa agua cuando la sed atacara, con lo cual a los pocos días sobrevenía la muerte por paro cardíaco.

Abandono (17/04/10)

De viaje. Un lugar que no conozco. Tenía, aparentemente, dos hijos: una niña y un niño.
Estando tranquila en un cuarto, de pronto aparece un niñito muy rubio, que me decía que era el fantasma/doble de mi hijo varón, que venía a atormentarme, y realmente lo lograba.
Una secuencia de imágenes en las que el niño se aparece, hace desastres, se pone violento, quiere morderme, todo muy desesperante, hasta que llegaba el momento en el que yo decidía hacer algo al respecto. Entonces, por algún motivo, buscaba en Internet imágenes de la palabra "rubia", a lo que aparecían imágenes de odaliscas. Aparecía T. y miraba la pantalla y me decía, extrañado, "¿Rubia?". Yo no sabía qué responderle. Le terminaba diciendo que estaba buscando a una asesora en el asunto del niño.
A continuación, otra imagen del niño molestando, haciendo ruido. Yo decidía dejar de agrandar el asunto y tratar al niño como tal y no como a un ser sobrenatural y malvado superior a mí. Entonces lo miraba y le decía que me iba a ir, que lo iba a abandonar. Inmediatamente el niño deja de lado todo rastro de maldad, se angustia y llora. Yo simulaba abrir la puerta de la casa e irme. Veía en la puerta como por arte de magia una valija. Para hacer la actuación más creíble tomaba la valija y empezaba a caminar, diciéndole "Chau, chau, me voy". El niño se desesperaba, lloraba desconsoladamente y me gritaba que no me fuera. Mis "verdaderos" hijos lo abrazaban y lo miraban, también angustiados. Al ver al niño sufrir tanto me preguntaba si lo que estaba haciendo no era demasiado cruel. Sabía que mis hijos tampoco se estaban sintiendo cómodos con la situación. Yo me tranquilizaba pensando "Pero si es sólo un juego...". Al seguir caminando veía en un rincón en la calle a mi papá observando todo. Me fijaba en la gestualidad de su cara, que era bastante neutral, para entender si a él también le parecía mal lo que estaba haciendo, pero enseguida pensaba que "él no podía juzgarme porque ellos (mis papás) habían hecho lo mismo conmigo".

Notas:
1. La valija que encontraba en la puerta de la casa era la misma que aparecía en una película que vi esa misma noche, en la que la protagonista llevaba a su propio cadáver en ella.
2. No tengo recuerdos concientes de mis papás simulando abandonarme, en contradicción a lo que pensaba al final del sueño.

------

De día. Colinas y acantilados. Lugar hermoso. Varias personas conmigo, todos felices. Desde el suelo al cielo se erigía una especie de holograma que mostraba un cielo y a mi papá. La imagen de mi papá se repetía, siempre el mismo retrato, con un gesto casi sonriente, muy plácido. Yo tomaba algunas tizas de colores y pintaba en el holograma, luego difuminaba con los dedos para que no hubiera límites entre los colores, sino más bien que fuera todo como una especie de degradé.
Un chico venía y me preguntaba qué era una tiza.

Sueño del 7 de abril de 2010

Teníamos que romperle el pescuezo a un cocodrilo para matarlo y comernos su carne (nadie se animaba).
V. intentaba apuñalarme en las costillas como si fuera un juego ("son muy planas", decía). Yo me resistía.

Zorzales (fines de marzo)

Veía un video casero con pretensiones artísticas que había filmado un chico; una imagen de un jardín trasero abandonado casi de noche y la cámara acercándose a la pared final; el video transmitía un mensaje que, al finalizar, lo comentaba con el resto de los presentes, "como los p... (el nombre de alguna civilización antigua que no recuerdo y que era inventado por mí) los espíritus de los muertos se convierten en zorzales."

Invocaciones (fines de marzo)

En el living de mi casa, decorado y con los muebles posicionados como en la infancia.
Sentada en la mesa con un grupo de personas, había una mujer parada en la cabecera de la mesa, a quien nosotros escuchábamos con atención.
Sobre un mueble detrás de la mesa había un portarretratos con una foto antigua de una niña. La mujer nos decía que intentáramos invocar a su espíritu y para ello pronunciábamos unas oraciones que la mujer nos había enseñado previamente, de contenido católico.
La niña no se aparecía.
La mujer nos preguntaba si sabíamos por qué no se la había podido invocar, y alguien respondía que porque "la niña era judía y las invocaciones católicas no hacían efecto."
La mujer lo felicitaba, y, a continuación, invocábamos a la niña pronunciando otras palabras.
A los pocos minutos golpean la puerta de mi casa, abro, y era la niña, muerta, la tez pálida, ojeras violetas y los labios sin color. Ya estaba crecida, tenía mi altura, aunque seguía teniendo cara de niña.
Nos miraba y nos decía "los amo". Su presencia era muy positiva, ella era un ser bueno que traía mucho amor.
Me miraba y, muy contenta, me felicitaba, me decía que estaba por ser madre.

(Era la segunda vez en la noche que soñaba que alguien me decía que iba a ser madre.)

Sueños de la última semana

Veíamos unos dibujos y asociábamos a ciertos objetos en ellos con distintas partes de nuestro cuerpo. En uno de los dibujos había una mariposa; yo decía que se parecía a mi vagina. Me daba cuenta que aquel comentario podía incomodar, pero nos reíamos mucho, aunque más que nada por lo extraño y desubicado del comentario.

---

Un hombre que decoraba un cuarto azul tirando pochoclo en el suelo.

Sueños en el Sur

En el micro de ida, por la noche, pasábamos por pueblos desolados que a mí me gustan mucho, ya que me encanta todo lo abandonado, solitario, los lugares de carretera, lo que está alejado... Mirando por la ventanilla aquellos pequeños pueblitos, aquellas casitas aisladas, me quedé dormida y soñé que entrábamos con el micro en uno de esos pueblos y que descubría que en él había trampas para que los niños murieran. Por ejemplo, pasábamos por una estación de tren en la había un tobogán cuya desembocadura daba a las vias, de modo que todos los niños que se tiraran por el tobogán podían ser arrollados por un tren.
-
Hubo una noche, una de las últimas del viaje, en la que tuve dos sueños muy extraños. El primer sueño acontecía en mi barrio. Estaba en la puerta de una fábrica que se encuentra frente a mi casa; era de noche y sin embargo había mucha gente adentro, lo que me resultaba raro, entonces me acercaba y descubría que un hombre los incitaba a entrar, como si allí adentro hubiera una atracción. Yo no me fiaba de aquel hombre y me quedaba afuera. De pronto el hombre con un gesto de manos hacía que se cerraran las puertas de la fábrica y se prendiera fuego, con la gente adentro. Se escuchaban gritos y la calle comenzaba a ser un caos, yo corría por la calle y veía que en ésta había grandes inscripciones, "3K" y palabras en inglés que no recuerdo. No sé qué querrá decir lo de 3K. Los autos chocaban, todos corrían, todo se prendía fuego, un apocalipsis. Luego una laguna mental, y cuando vuelve el sueño me encontraba yo en un cuarto con mi novio, una nena, el hombre apocalíptico y sus "secuaces". El hombre y sus secuaces querían matar a la nena, y en un momento en el que ellos no estaban, con mi novio le decíamos a la nena que fingiera morir, así ellos creían que estaba muerta y dejarían de lastimarla. Y eso era lo que pasaba. Acto seguido, uno de los secuaces expresaba su deseo de tener sexo, por lo que el hombre apocalíptico, que era el líder, le ofrecía al secuaz la nena que para ellos estaba muerta, y a la que yo le veía sólo las piernas y la cabeza, ya que el resto de su cuerpo estaba cubierto de flores. En ese punto, yo me convertía en la nena, y uno de los secuaces se me acercaba; yo me decía "tengo que fingir estar muerta, tengo que fingir estar muerta", pero cuando el secuaz me abría las piernas a mí me daba un cosquilleo que me hacía mover el cuerpo.
Luego despierto, y al rato me vuelvo a dormir y sueño que entro en un edificio en el que hay mucha gente negra con trajes ceremoniales extraños pero muy formales y finos, de una tela pesada, de muchos colores muy vivos y bordados brillantes. Era una religión que inventaba yo en el sueño. Muy curiosa, seguía caminando por el edificio hasta que encontraba el recinto principal de la ceremonia, la gente bailaba con sus trajes y eran todos negros. Una vez allí me mandan a hacer una fila para todos aquellos que no formaban parte del culto para ver si se nos apobaba para quedarnos. El requisito era tener medias debajo del calzado. La fila se hacía en la penumbra, entonces venía una mujer con una linterna y te apuntaba los pies. Yo no podía saber qué tenía puesto en los pies, no sabía si tenía medias o no, y de pronto era mi turno, y me alumbraban y resultó que no, no tenía medias, sólo unas alpargatas negras; entonces me tiraban al suelo y unos hombres me pateaban los pies. Enseguida, una mujer de la religión empezó a decir "¡Déjenla, déjenla, yo la conozco!" y me salvaba de los golpes. Me hablaba sonriendo de una manera antinatural, como una risa esquizofrénica, de loca, y me decía: "¿Captaste la esencia estética de nuestra religión?" Y yo le contestaba "Sí, trajes ceremoniales floreados, muchos colores, muchos bordados brillantes, muy africano". De repente veía imágenes que eran como flashbacks de la vida de la mujer, vida muy triste, la veía a ella comiendo hasta engordar mucho, tomando mucho alcohol, cosas así, y ahí comenzaba a despertarme y pensaba "Para esta mujer esta religión no es nada más que otra mentira, otra solución provisoria a sus problemas."
Sueño verde:

Esquiaba por lugares sin nieve, unos metros por encima del suelo. Iba muy rápido, siempre mirando hacia abajo, hacia los pasajes verdes que atravesaba a toda velocidad. El verde me envolvía, sonaba una música, todo se volvía en forma de espiral verde ondeante y yo decía "mi nombre es Vértigo".
-------------
Todo visto desde arriba, desde mi vuelo: una choza de paja prendida fuego, salía alguien de adentro, no sé si era yo, pero ambos éramos lo mismo y sufríamos, con gritos y llantos, agarrándonos la cabeza. Actuábamos igual y la reacción era la misma.
La choza era una trampa. El fuego indicaba que perdía, era el final, y el juego terminaba.

Sueño de la cabaña mágica:


Dos cabañas en las afueras de un bosque. Mis amigas y yo llegábamos. Era como si yo hubiera conseguido el lugar y las llevaba a ellas allí. Ellas se instalaban en la cabaña pequeña, que era la más hermosa, me cautivaban sus persianas con formas, los pañuelos y telas que colgaban por doquier, los colores y las formas. A diferencia de la cabaña grande de al lado, ésta no tenía puerta. Le preguntaba a una de mis amigas qué le parecía el lugar, y me decía que era hermoso, que ahí "no entraban ni los ángeles ni los demonios."

Sueño de las presas en los pozos:

En un lugar desconocido en el que la luz del día se reflejaba cálida y naranja, preguntaba por el baño, alguien me indicaba el camino. Al llegar, notaba que se trataba de un cuarto gigante con montones de agujeros redondos con rejillas en el suelo; todos los agujeros acomodados uno al lado del otro. Eran muchos, estaban ordenados de forma perfecta y formaban un cuadrado. Una debía pararse sobre el pozo y hacer sus necesidades así. Mientras orinaba, miraba hacia abajo y notaba una gran profundidad, metros y metros de largo. Miraba bien, y veía en el fondo la cara de una chica mirándome, enojada y triste. Le preguntaba a otra mujer en el baño por qué había una chica en el fondo del pozo y me respondía que "había una chica por cada pozo, y que estaban allí presas, cumpliendo una condena." Me parecía angustiante y me asaltaba la culpa. Notaba que la chica que me había mirado desde ahí abajo era muy hermosa. Cuando salía, me encontraba con una conocida, y le preguntaba acerca de las presas en los pozos, qué habían hecho para estar ahí. Me decía que "todas estaban relacionadas al negocio de la publicidad". Y yo pensaba que "por eso eran tan lindas."

Sueño de Frida:

En un mercado encontraba fotos antiguas que me interesaban enormemente y que pensaba comprar. Estaba acompañada de quienes en el sueño eran "mis hijas", que en realidad son las hermanitas menores de L. Mirábamos las fotos juntas y de pronto me emocionaba al encontrar algunas fotos originales de Frida Kahlo. En una aparecía ella con el pelo suelto, un camisón blanco, acompañada por Diego, todo en tonos sepias. Les hablaba a "mis hijas" de Frida, de su vida, de su obra.
Sueño recordado de hace unos días:
Nada de imágenes. Sólo dos palabras: suelo y quietud.
Sueño:

Entrábamos con V. a una iglesia. Nos recostábamos en un banco de madera, yo encima de él. De pronto estaba desnuda. Quería hacer el amor. Alguien se aproximaba. Nos escondíamos. Encontrábamos en el suelo botellas de bebidas alcohólicas y nos llamaba la atención. De pronto un hombre se subía a una tarima y comenzaba a dar un dsicurso que nos poníamos a escuchar. Hablaba del alcohol y de católicos conservadores de forma irónica; y para dar credibilidad a su discurso abría unas cartas y las leía.
Sueño del 29 de octubre, 2009:

En la cocina: un corazón de vaca latiendo sobre un vaso de vidrio. Los latidos se escuchaban desde lejos. Miraba a la mesa y había carne para comer.

La Lengua del Paraíso

"Los arahuacos, habitantes de la zona del primer "contacto" con los invasores europeos, tenían un lenguaje que estaba cargado de poesía. Al arco iris lo llamaban "serpiente de collares", al cielo le decían "mar de arriba". Para ellos el rayo era "el resplandor de la lluvia". Al amigo lo llamaban "mi otro corazón" y al alma "el sol del pecho". La lechuza era "ama de la noche oscura". Para decir bastón, los ancianos decían "nieto continuo" y para decir perdón decían "olvido".


Eduardo Galeano, Memorias del fuego, México, Siglo XXI, 1993.

Un bosque enorme entre la serenidad que nadie visita salvo en los sueños. Dentro de ese bosque hay millones de bosques, en cada árbol se esconde otro bosque, en cada rama, en cada hoja. Y es todo tan infinito que a veces, mientras dormimos, podemos sentir las ramas, las hojas, rozándonos las mejillas, el pecho.
Todo conformaba un gran desierto. A veces, una capilla. Todo estaba sereno y abandonado, pero lleno, siempre muy lleno.
Fue un día que anduvimos en bicicleta por Verónica y pasamos por el lugar donde estábamos construyendo las chozas. Ahí me sentí tan lejana y sin tiempo, entre el movimiento diurno de un viento puro, me invadió una sensación de pertenecer a todo lo que esté lejos y morando en los actos dormidos, aletargados, que hoy despiertan y me inundan, primero en los sueños y después en la vigilia, cada vez que pierdo la mirada en lo alto de las copas de los árboles, cada vez que nado en el río, cada vez que recuerdo las chozas, cada vez que me distancio.

Esther Rosa

El día que la abuela murió, una mujer había soñado con una procesión que llevaba a una niña en vez de a la virgen. Todo estaba cubierto con rosas.

Sueños del 22 de septiembre, 2009:
Caminaba por la calle, estaba anocheciendo. Veía un hombre que me resultaba familiar, quería saludarlo. Laguna mental. El mismo hombre aparecía en un auto, frena y me llama. Yo lo saludaba, y él, con la excusa de pedirme algo que no recuerdo, me hacía subir al auto. Trababa las puertas y me decía que iba a secuestrarme. Yo tomaba mi celular y llamaba a mi mamá, a quien no parecía importarle mucho mi suerte. Él parecía haberlo sabido de antemano, ya que me había dejado realizar la llamada. No sabía a dónde me llevaba, pero era un lugar lejano y aislado. Todo giraba alrededor de lo sexual.
Llegábamos a una especie de cabaña, me obligaba a desvestirme, me quedaba en ropa interior y me tocaba. Me decía que le gustaba que le defecaran sobre el pecho, pero yo no lo hacía. Ponía un video pornográfico y se me abalanzaba encima para violarme. Yo tenía otro cuerpo, más delgado, y mi ropa interior era extraña.
No tenía esperanzas, no iba a poder escapar.

***

Una maravillosa mansión antigua. Gente de época. Como todos se iban a dormir, apagaban las luces, pero yo me estaba maquillando con las pinturas de juguete de un niño varón, entonces, despacito, prendía unas luces tenues que se encontraban arriba del espejo. Mientras me maquillaba aparecía al lado mío una chica de época. No hablaba. Me miraba, y luego nos mirábamos en el espejo y las dos éramos hermosas. Se escapaba de mí y yo comenzaba a perseguirla por toda la mansión. Era un juego. Estaba muy oscuro y me daba miedo. Me perdía. Había muchos gatos, uno jugaba con mi pie, pero me dolía. Llegaba a una parte de la mansión en la que guardaban muebles viejos, una especie de galpón. Me daba miedo y me iba. Había una señora grande dando vueltas, tenía que evitar que me viera para seguir jugando y poder encontrar a la chica.

Diosa-infanta, has dado con la llave del cuerpo que reptaba sobre el baúl donde la encontraste,
y la llave sólo puede usarse una vez.

Al abrir el cuerpo con la llave: mil años frente a un mismo árbol,
el último día el árbol cae
(árbol-cerrojo)

Se regresa.
El cuerpo no ha cesado de reptar.
Dentro del baúl hay otros cuerpos, semillas y tierra.
Se germinan nuevos árboles-templo,
despierto a la tribu de los cuerpos-cerrojo.
A los ancianos se les llena la boca de tierra, crecen flores
(eso significa pureza interior)

Diosa-infanta, no temas si de tu pecho crece una mandrágora.
resuenan gemidos y quejidos de cuerpos-llama acostados
vago por entre los cuerpos
siento el ruido de lata de los pasos del hombre-toro
caigo
y cuando toco el suelo
los cuerpos-llama tratan de tomarme desde mi esencia para hacerme eterna en fuego
abro la boca y emito un ruido ahogado para alejarlos
llega el hombre toro
cabeza de toro cuerpo humano y escalera en descenso
caigo al pozo que es un ojo ciego
y quedo aferrada
sin nunca más mutar
Sueño del 1ro de septiembre, 2009:

Una mujer grande, un ser sabio, como no terrenal. Había alguien más. La mujer posaba su mano en mi vientre y me decía "Felicitaciones, hay un ser dentro de ti."
Nos decía de ir al tren, que nos iba a mostrar cómo se suicidaba el fantasma de su esposa. Subíamos al tren. Era de noche. Yo me ponía muy ansiosa. De pronto dice "Ahí está." Y veo un ser blanco como de niebla muy espesa aparecerse y ponerse frente al tren. Era un segundo. La persona, a este punto ya no era más mujer. Conceptualmente, no tenía género. Era un ser no terrenal en forma de mujer. Nos decía que su esposa repetía ese acto todas las noches.
De pronto estoy en la cabina de conducción. Tengo todo el panorama de las vías y eso era una sensación nueva, tenía algo de inquietante. Las luces del tren alumbraban una corta distancia, el resto era todo oscuridad. De pronto veo un niño, casi lo arrollamos, y luego veo que estaba con otro niño y con la mamá. Me parecía muy peligroso y me alteraba. Me preguntaba qué hacían ahí esas personas. Luego dudaba, quizás ellos también eran fantasmas, sólo que, al contrario de la esposa del ser, estos simulaban ser de carne y hueso.
Sueño recordado:

Era una exposición de arte. Un lugar con muchos cuartos. Cada cuarto estaba diseñado para asustar a alguien en particular, de una forma artística los peores miedos de alguien estaban expuestos en los distintos cuartos. Un cuarto estaba lleno de rectángulos con agujeros, círculos calados. Los recángulos estaban parados uno detrás de otro por todo el cuarto, en distintas filas, con los círculos recortados. Las paredes también estaban adornadas con distintas cosas extrañas que no recuerdo. Figuras geométricas, círculos, rectángulos. Yo me preguntaba de quién sería ese miedo, y miedo a qué le tendría aquella persona.
Un hombre me miraba fijo, me decía algo con la mirada, yo sabía que él era peligroso, quería asustarme. Me iba. Tomaba una tijera y dos huevos para defenderme y regresaba. A su lado había una mujer de pelo rubio y largo; yo amagaba cortárselo con la tijera. Luego arrojaba un huevo al cuello del hombre y huía corriendo.
Sueño del 3 de agosto, 2009:

Una mujer atractiva, hecha de polvo y cenizas, sentada en un banco. Era un objeto de deseo, era gris, y nadie podía tocarla porque se deshacía. Un hombre sentado a su lado estaba muy excitado, entonces posaba su mano sobre el seno derecho de la mujer y esa parte de su cuerpo se deshacía, caía el polvo al suelo.

Poesía náhuatl

Ni hual choca in
ni hual icnotlamati
zan ca anicnihuan
azo toxochiuh on
¿ma ye ic ninapantiuh
can on Ximohuayan?
Nihuallaocoya.

Aquí me pongo a llorar
me pongo triste.
Soy sólo un cantor
Vean, amigos míos
acaso con nuestras flores
¿he de vestirme allá donde
están los que no tienen cuerpo?
Me pongo triste.

Sueño recordado:

J. me hacía heredera merecedora de su Dios interior.
La huella de un lenguaje naciendo en la palabra "pájaro", que era una palabra prohibida hace mucho tiempo. Un ser de plumas blancas, que es J. y su Dios a la vez, yo lo heredo, pero todavía no estoy en el nivel en el que tendría que estar para poder usarlo. Tengo que aguardar pacientemente a curarme y a ayudar a curar.

Sueño del 23 de julio, 2009:
P. le daba un hacha a N. para que le cortara la cabeza al cerdo, contra su voluntad. Cuando salgo a ver cómo N. desempeñaba su tarea, lo encontraba queriendo cortarle la cabeza a mi gato, no había ningún cerdo. Veía los hachazos, mi gato sangrando abundantemente por el cuello, tratando de defenderse, sufría mucho. Como el daño era ya irreversible, N. quería matarlo de una vez por todas para que dejara de sufrir, pero no podía. El gato lloraba mucho y yo también. Podía ver sus vértebras. Laguna mental. Estaba en el living. Mi gato tenía una cicatriz en el cuello, pero estaba vivo. Veía por la ventana un auto que frenaba frente a mi puerta. Había dos hombres adentro. De pronto aceleraban y se escuchaba el llanto de un animal. Cuando frenaban, el llanto cesaba. Volvían a acelerar y escuchaba el llanto otra vez. Tenían un animal atado bajo el auto y lo torturaban de ese modo. Yo lloraba otra vez. Eso era una amenaza. Sabían que aquello me afectaba y la única forma de pararlo era si yo les daba algo. Pero no sabía qué.
Sueño del 21 de julio, 2009, San Antonio de Areco:
Me metía en la boca un pedazo crudo de carne procesada. Lo masticaba un poco hasta que me daba cuenta de lo que estaba haciendo, entonces lo escupía. Durante un rato seguía escupiendo hilos de sangre del jugo de la carne.
Sueño del 5 de julio, 2009:

Veo un video, una proyección. Un cabrito pequeño. Una mujer desnuda se acerca, se arrodilla detrás de él y comienza a penetrarlo.
Sueño del 2 de julio, 2009

Me encontraba en el garage de mi casa, en la penumbra, como escondida. Vuelta a la infancia. Jugaba con dos muñecas, las desvestía y hacía que se besaran y tocaran. Me masturbaba, y a la vez pensaba que sería una muy buena foto. Tenía miedo que alguno de mis padres me viera. De pronto veo a mi mamá que se asoma desde afuera por la ventana sucia del garage, a contraluz, hace mucha fuerza para mirar hacia dentro y me ve. Escondo las muñecas.
me aislaron en un cuartito muy pequeño y me tienen ahí encerrada me obligan a amamantar a los animales a los hijos abandonados todos se prenden de mis pezones y succionan la leche que nunca se acaba
diosa-infanta heredera de mi pertenencia entre las leonas
Me encuentro desnuda. Entonces tomo la serpiente con furia y hago que su cola penetre mi vagina. Con la otra mano controlo su cabeza, manteniéndola alejada de mí.

Las partes de la enfermedad

la mano que asoma por la rendija del calabozo
las partes de la enfermedad y mi tribu:
"no tengo dientes no tengo ano por eso no como"

(tampoco había comida para darme darle)

donde estaba la enfermedad ahora hay alimañas
el escondite del buitre era al lado del lugar del entierro de la no muerta

("el aseo de la enferma es correcto"
le diagnosticaron un virus pero no la curaron)
Sueño del 20 de mayo, 2009

Llegando a mi casa de noche, me encontraba a mi papá en la esquina con un bebé en brazos. Le preguntaba quién era ese bebé y me decía que se lo habían dejado unos vecinos para que lo cuidara, pero que como no podía cuidarlo iba a llevárselo a otro vecino. Yo le decía que yo podía cuidarlo y me respondía que no porque yo no iba a poder hacerme cargo, que yo no sabía nada sobre cuidar bebés.
(Luego, una casa que se daba vuelta y una ventanita que me mostraba un lago con muchos veleros y montañas; había que llevar a la hija mayor al aeropuerto, las valijas ya estaban hechas.)
Sueño del 30 de mayo, 2009:
Se estaba haciendo de noche y teníamos que correr a donde todavía era de día. No podíamos permitir que se hiciera de noche sobre nosotras. Persiguiendo la luz, descubríamos un campo hermoso; medio sol se veía gigante y cálido sobre la línea del horizonte.
El peso del perro muerto sobre mi estómago.
Fátima.
Cuando estaba en el cuarto oscuro abriendo el cajón y se acerca Fátima, asomándose a la poca luz, tan chiquita y tan fea, con los dientes largos afuera de la boca y para cualquier lado. La sonrisa de Fátima la loca, la última hija virgen, tan amiga del resto de los niños que corrían por la casa (casi llamamos al cura para que venga a exorcizar) que me esperaron hasta hoy y me hicieron prometer que nunca más los abandonaría.
EL INOFENSIVO (L'INOFFENSIF)
Lloro cuando el sol se pone porque te sustrae a mi vista y porque soy incapaz de llevarme bien con sus rivales nocturnos. Aunque esté bajo y ahora sin fiebre, imposible obrar contra su ocaso, suspender su deshoje, arrancar todavía algún deseo a su fulgor moribundo. Al partir te diluye en su oscuridad igual que el limo del lecho se deslíe en el agua del torrente más allá de los escombros de las riberas destruidas. Dureza y blandura, de nervio tan diferente, causan entonces efectos similares. Dejo de recibir el himno de tu palabra; de repente ya no apareces íntegra a mi lado; lo que aprieta mi mano no es el huso nervioso de tu muñeca sino la rama hueca de un arbolillo cualquiera muerto y ya aserrado. Ya no se pone nombre a nada, sino al escalofrío. Es de noche. Los artificios que se encienden me sorprenden ciego.
No he llorado de verdad más que una sola vez. Al desaparecer, el sol había cercenado tu rostro. Tu cabeza había rodado a la zanja del cielo y yo ya no creía en el mañana.
¿Cuál es el hombre de la mañana, y cuál el de las tinieblas?
RENÉ CHAR
(VERSIÓN DE JORGE RIECHMANN)

Mictlán

Mictlan o Mitlán, en la mitología azteca, era el nivel inferior de la tierra de los muertos y se encontraba muy al norte. Los guerreros que morían en el campo de batalla y las mujeres que morían en el parto no iban al Mictlan después de la muerte sino al Ilhuicatl Tonatiuh (Camino del Sol); los "muertos por agua" (ahogados, tocados por un rayo o de hidropesía) iban al Tlalocan, y los pequeños muertos antes de nacer regresaban al Chichihuacauhco (Lugar del árbol amamantador).

Para llegar al descanso eterno, se tenia que hacer un duro viaje desde la Tierra a Mictlán, pero les ayuda el guardián del más allá, Xólotl (Perro gigante). El Mictlán estaba formado de nueve lugares, ocho tenían retos para los muertos. En el noveno —el más profundo— podían alcanzar el descanso eterno.

Las nueve dimensiones del Mictlan eran:

1.- Apanohuaia o Itzcuintlan: Aquí había un río caudaloso, la única manera de cruzarlo era con ayuda de Xólotl. Si en vida no se había tratado bien a algún perro, el muerto se quedaba en esta dimensión por la eternidad.

2.- Tepectli Monamictlan: Lugar donde los cerros chocan entre si.

3.- Iztepetl: Cerro de navajas, este lugar se encontraba erizado de pedernales.

4.- Izteecayan: Lugar en el que sopla el viento de navajas, este era un sitio con una sierra compuesta de ocho colinas y nevaba copiosamente.

5.- Paniecatacoyan: Lugar donde los cuerpos flotan como banderas; este lugar estaba al pie de la última colina del Izteecayan y ahí empezaba una zona desértica muy fría, compuesta de ocho páramos que había que recorrer.

6.- Timiminaloayan: El lugar donde flechan, aquí se decía era un sendero en cuyos lados manos invisibles enviaban puntiagudas saetas hasta acribillar a los pasantes.

7.- Teocoyocualloa: Lugar donde las fieras se alimentan de los corazones. En este pasaje, una fiera salvaje abría el pecho del difunto para comerle el corazón, ya que sin este órgano, la persona caía en un charco donde era ferozmente perseguida por un caimán.

8.- Izmictlan Apochcalolca: El camino de niebla que enceguece, en este lugar se tenían que vadear nueve ríos antes de llegar al sitio donde le esperaba su descanso mortal.

9.- Chicunamictlan: Aquí las almas encontraban el descanso anhelado. Era el más profundo de los lugares de los señores de la muerte.

Después de pasar todos estos obstáculos, se llega a la liberación de su tonalli (alma). El viaje póstumo dura cuatro años.

La niña cruzaba el jardín, alguien la seguía. La raptaron. Le cortaron el pelo para sellarle la coronilla. "Van a llamarte Diosa Infanta", le dijeron.

Vecindad de mis frutos internos

taxidermista-sábana-diosa infanta en el lago-pétalo nocturno quita muerde-selva-sal sobre el ala-flautista-carecer de son sonido-tumba-las partes de la enfermedad-casi sin nada sale-laboratorio-la incógnita en la lluvia-el tren arriba-sauce-flores-duración-cicatriz-triángulo-fruto hueco-se arrepiente-juez-voz-juego-marineros de día-cada pierna que se estira-dolores nuevos-llave-ganar-fluir-postergarse
Los taxidermistas esperaban que la gata cruzara el umbral donde escondían la trampa.
Sueño del 11 de mayo de 2009:
Tomaba una manzana verde, pelada, para comerla. Mientras lo hacía notaba que había un gusano adentro, entonces también noté que tenía otro gusano en mi boca y que había tragado otros enteros. M. me decía que ésa era la clase de gusanos que no morían en mi estómago, que se iban a convertir en parásitos que se pegan a las paredes del intestino y que iban a alimentarse succionando mi grasa.

Los nuevos hermanos siameses

Era una mujer que tuvo dos hijos gemelos y unidos a lo largo de todo el costado.
—No podrán vivir– dijo un doctor
—No podrán vivir– dijo el otro, quedando deshauciados los nuevos hermanos siameses.
Sin embargo, un hombre con fantasía y suficiencia, que se enteró del caso, dijo:
—Podrán vivir… Pero es menester que no se amen, sino que, por el contrario, se odien, se detesten.
Y dedicándose a la tarea de curarlos, les enseñó la envidia, el rencor, los celos, soplando al oído del uno y del otro la más calumniosas razones contra el uno y contra el otro, y así el corazón se fue repartiendo en dos corazones, y un día de un sencillo tirón los desgajó y los hizo vivir muchos años separados.

Oscar Wilde
Sueño del 8 de abril de 2009:
Salía de la facultad, era de noche. En la entrada, una mujer de baja estatura, pelo negro y corto se roceaba con gasolina. Los que salíamos mirábamos a la mujer extrañados; ella sacaba una caja de fósforos y decía en voz alta: "fósforos y gasolina". Intentaba encender uno, todos salíamos corriendo. Cuando me encontraba lo suficientemente lejos la miraba entre unas ligustrinas y "Ay, ay, ay" lloraba la mujer, mientras el fuego le subía por la pierna izquierda.

Sueño del 30 de abril de 2009:
Una tarántula enorme, negra y amarilla, caminando por la pared.

Sueño del 1 de mayo de 2009:
Me perseguían hombres que habían llenado la planta baja de mi casa de pequeños micrófonos mientras yo estaba en la planta de arriba. Había escuchado ruidos que provenían de abajo pero creí que era el gato. Cuando descubrí los micrófonos me invadió una angustia muy grande, yo había hablado mal de esos hombres. Pensaba que también habían dejado cámaras pero no encontraba ninguna. Planeaban matarme.
Busqué detrás de cada puerta: te mostrabas hermoso y herido, y tuve el presentimiento de estar ante la desgracia. La inminencia de un semblante excéntrico que huye del canto pesado,
pesadumbre que huye del canto y lo conmueve para si. Creí verte vivo entre las ruinas. Te creí ángel y barca para mi sexo y paciencia. Tengo las manos del que vuelve atravesando el mar que lo ha ahogado. Tenías el semblante oscuro e inasible.
Tan criatura en la noche
que las cenizas la escoltaban al alba.
Noche de furia abierta.
Orquídea aullando a la luna,
salvaje animal de bronce,
coraza de corsario sobre la nieve.
Aquel tren,
que no era el de mediodía,
incurre en el cuerpo que se apaga,
recuerdo de los rostros en el túnel.
La que surge en mi memoria no se atreve al bosque
ni le llora al junco su secreto de voz tibia
y agrietada.

Ciega me hallaron:
los pies amarrados entre la hiedra
cuando menos lo merecía.
Guarezco en lo negro; yace la ausente como una lluvia que me contiene en lo negro.
Despliego mil formas que me asisten como cánticos en esta ceremonia de servirte.
Nacen inmensas jaurías, increíbles jaurías.
Sueño del 25 de marzo de 2009:
Estaba embarazada de cuatro meses. El papá del hijo era M. S. Cuando me enteraba de mi embarazo me desesperaba y pensaba en abortar, pero M. S. no iba a permitir que eso sucediera, entonces pensaba en matarme, pero no quería. Cuando averiguaba sobre el aborto un médico me decía que me iban a tener que introducir una pinza gigante de la vagina hasta la garganta y que iba a doler mucho porque se hacía sin anestesia. Eso me daba mucho miedo. Aparecía N. y me decía que no era tan malo tener un hijo, yo le respondía que iba a desperdiciar doce años de mi vida hasta que el niño pudiera valerse por sí mismo.

Sueño del 29 de marzo de 2009:
F. era el guardián de la noche.
Sueño de diciembre de 2008:
Cuarto de A. Repitición de una escena vivida ahí unos días atrás. M. me leía un poema que había escrito y era tan hermoso que me hacía llorar, pero no lo recuerdo. Cuando terminaba de leerlo me decía que el título era "Estorninos en los ojos de Cristo". La imagen que me venía era la de la cara de Cristo muerto y ciego, los estorninos picoteándole lo ojos, haciéndolo sangrar.

Sueño del 17 de febrero de 2009:
Formaba parte de una secta en la que se hacían sacrificios humanos. Estábamos en un edificio, me asomaba por la ventana, era de noche, la calle estaba muy oscura, se veía la luna, muchos árboles y nebilna baja, muy baja, por el suelo.
No quería formar parte de la secta, pero estaba obligada. Resignada, mirando por la ventana decía: "Aquél que sepa morirá, y yo seré juzgada por toda la eternidad."
Cuando decía "Aquél que sepa morirá" me refería a que si alguien ajeno a la secta sabía de ella, tenía que morir.
Sueño recordado de hace meses:
Tomando un café en mi cocina, al revolver la taza con la cuchara descubro pedazos de materia fecal.
Estaba cansada de su desnudez y no tenía con qué vestirse. Construyó una pared tan grande y pesada que nadie nunca se atrevió a derrumbarla.
se perdió un día nunca más encontró la salida pobrecita si hasta intentó comerse las paredes
érase una vez un hombre que creía en los fantasmas los citaba a la hora de la cena qué lío ese día nos robaron las frutas se lastimaban entre ellos no se ponían de acuerdo en quién iba a comerse la última manzana
El pájaro bebía,
supe que era el próximo.
El pájaro no me desmiente,
yo quería un temor como un amante nuevo para mi pájaro
que no canta
y se me deshace entre las manos.
llegó un día y encontró sus muñecas muertas las fotos prendidas fuego las jaulas vacías la pena desbordándosele de la casa
la carne ajena enmascara la muerte
En mi sueño el mudo hablaba con su padre que había muerto días atrás.
Hablaban mal de mí y en las vías se reían, era de día, estaba lindo.
--
Al salir de una fábrica un perro rabioso se me prendía del brazo.

(¿hay un fallecido adentro?)
el jardín tiene el aspecto del sepulcro desolado
la niña lleva consigo la orfandad de una muñeca inesxistente
siempre es de noche en el cuerpo ajeno
siempre este morar tan lejos de mi rostro
I
En La Casa del Rito, los Siniestros me encerraron.
La fuga no es cierta, la esperanza de huida es falsa.

II
Si abro la puerta, hallaré a la niña velando en su lecho. Si le palpo la frente notaré la fiebre que no deja de elvarse. Los Siniestros me prohíben ayudarle.

III
La inciciación de un Siniestro consiste en la furia.

IV
Yo hablo el fervoroso lenguaje de los animales.
En la víspera del encierro los Siniestros me cortaron la cornamenta.
Yo no conocía sino un bosque lunado.

V
La capacidad del Siniestro para destruir en infinita.
"Los partos tendrán lugar en el lago. Los retoños quedarán sumergidos en el agua. No será posible rescatarlos."

VI
El llamado del Siniestro es reconocido por su voz sepulcral. Un cuerpo tan blanco como porcelana se nos aproxima; la mirada del Siniestro es una trampa por la cual creemos morir.

VII
La ventana tapiada a veces tiembla y ello nos comunica mediante un rayo luminoso la profundidad del día.

VIII
Si el invierno es muy crudo, La Casa del Rito se traslada.
"En el nuevo lugar abundarán todo tipo de criaturas. Hay que ir precavido, pues aquellas que asemejan ser felinos interrumpen el sueño y destrozan la carne con increíble rapidez. No hay que dejarse fascinar. Esto es lo que hay que hacer, hundirles las uñas en los ojos, pues esta es la única forma de causarles la muerte."

IX
En la era de los Siniestros la Casa estaba llena de triángulos, círculos mal sellados, un ojo bajo cada cama.
Tomar como propia aquella fuente donde yace mi pequeña diosa-infanta. El agua la embebe. Lívida cual bestia híbrida que ronda en círculos lunares, se lleva todo ser de fábula y conspira desde su ventana. No hay conjuro contra el que te habita las manos.
El cuerpo frágil se derrumba sobre la serpiente.
Me acechan los fantasmas en el cuarto. Se inmiscuyen en mis sueños y quieren iniciarme en la familia. Sus amadas murieron y abandonaron a sus niños en las cunas bajo la lluvia.

madre, no cabía en el vientre, como quien no tenía que nacer
como quien nace y sangra por la memoria

llevo de la mano a la lejanía pero el sopor me condena pido auxilio ruego que alguien se aproxime a mi exilio y parta la mañana y me deje exhausta de tanto espacio ungido en la añoranza de la sombra
En mi cápsula de vidrio el hogar no desapareció.
Risueña aquélla que desplumaba al ave de los meandros internos, el ave no le implora ni ruega piedad, porque en la ranura de la noche diez mil cosas, personajes bíblicos, flora.
En la ranura de la noche el pájaro se dedica a la premonición.
En el encuentro espejado, el búho despertó distintas inscripciones en los muros.
apenas puedo visar la lumbre del animal al que le habían prometido vida
y por qué
he aquí cuando el zorzal no es sino fuego
I
diosa-infanta se mecen las plumas verdes del trópico
te habían delatado de todos los cuerpos hallados bajo el árbol
uno faltaba

II
tres son los sellos de la diosa-infanta
uno cada solsticio de invierno
el segundo y el tercero cuando la coronilla de la cabeza
se abre y se cierra

III
te llaman diosa-infanta pero no es el nombre lo que te enaltece
sino tu fantástico seno albergando criaturas errantes